El brazo de la voluntad
Tenía
ventiún años cuando pasó. Había dejado sus estudios para lograr su sueño, y ya
lo estaba cumpliendo. Acababa de grabar un prometedor disco y la fama lo
rondaba con los ojos del éxito y el estrellato. Era 31 de diciembre de 1984
cuando Rick Allen conducía su coche hacia Sheffield para pasar el año nuevo con
su familia. Un Alfa Romeo pasó, de manera muy osada, por su lado, y Rick quiso
seguir el juego; la velocidad que llevaba le impidió controlar el Chevrolet
Corvette que conducía y salió despedido de su automóvil, resultando gravemente
herido en su brazo izquierdo. Allen quedó en shock y gritaba desesperadamente
pidiendo auxilio. El cuadro era dramático, porque su novia, que venía con él,
no estaba menos grave, y se encontraban en medio de la carretera sin muchas
posibilidades de recibir ayuda.
Una
transeúnte, que resultó ser enfermera, los socorrió. Cuando Allen fue llevado
al hospital, los médicos lograron recomponer su brazo, pero la dicha no duraría
demasiado, pues una infección devastadora terminaría por obligar a los médicos
a amputarle el brazo a Rick. Fueron al menos tres semanas en el hospital para
que el joven baterista de Def Leppard pudiera volver a casa. Se sabe que pasaba
todo el día escuchando canciones en su walkman y que no paraba de pensar en el
futuro de su carrera musical. Para ese momento, el viaje que la banda tenía
programado en Brasil ya estaba cancelado y no podían pensar en grabar otro
álbum. Para entonces, el éxito de Pyromania,
lanzado a principios de ese año, los ponía como una de las bandas de heavy
metal más elogiadas del momento, comprometiéndolos con un público fiel y
entusiasta.
Jeff
Rich, baterista de la agrupación Status Quo, acompañó a Rick en su difícil
proceso de recuperación, y lo motivó a retomar su carrera. Discutieron,
pensaron, hablaron, y llegaron a la conclusión de que Allen podría volver
pronto a los escenarios. Para ello, propusieron el diseño de un kit especial
que le permitiera a Allen tocar con una sola mano, dándole mayor actividad a
sus pies, y así lograr las mismas velocidades rítmicas sin perder un ápice de
su destreza en las percusiones.
La
empresa fabricante de baterías electrónicas Simmons diseñó un kit especial para
Allen y los resultados fueron asombrosos. Rick tuvo que trabajar muy duro y
durante varias horas para acoplarse a su instrumento; sus compañeros de grupo
no lo desampararon y le dieron el soporte necesario para que pudiera lograr su
objetivo en el menor tiempo posible. Cuando Allen se sintió preparado, invitó a
todos sus compañeros de banda e interpretó frente a ellos en clásico “When the
Levee Breaks” de la mítica agrupación Led Zeppelin.
El
sistema que ideó Simmons para la batería de Allen consistía en ubicar los toms
principales al frente y al lado derecho del músico, y varios pedales
sintetizadores a su izquierda, para que los tocara con el pie. Los pedales
emulaban los sonidos de los timbales y la caja, aspecto que le proporcionó a
Rick la posibilidad de tocar un conjunto completo de batería tan solo con su
brazo derecho y su pie izquierdo.
Dos
años después de su accidente y posterior proceso de recuperación, Allen volvió
a los escenarios. Lo hizo en el festival “Monsters of Rock” de 1986 a la vez
que estrenaba con su banda un nuevo disco, Hysteria,
editado en 1987. Def Leppard era ya una leyenda y su arrollador éxito en el
Reino Unido les dio el suficiente prestigio para ser reconocidos mundialmente.
Alguna
vez, tertuliando con otros fanáticos del rock, llegamos al tema de los músicos
que se han suicidado. Unos estaban a favor (defendían la libertad de acabar con
la vida propia) y otros, sin estar en contra, decían que el suicidio no era el
mejor ejemplo que se pudiera dar, y menos en un contexto como el rock, en donde
más allá de la música, hay una filosofía basada en la afirmación de la vida y
la existencia. Mucho se dijo y a nada se llegó, pero comentamos el caso de
Allen, y la única conclusión que sacamos es que él encarna el verdadero
espíritu del rock porque, ¿cómo es que uno pierde un brazo y pretende seguir
tocando la batería de forma profesional? Para entenderlo hay que ponerse en los
zapatos de Rick y ni así se puede entender. Allen fue más allá, se optimizó
como ser humano y se quitó cualquier estigma de “artista discapacitado” o cualquier
otra etiqueta por el estilo.
No
cabe duda de que Rick Allen es un referente fundamental para todos aquellos que
tengan aspiraciones artísticas y no confían lo suficiente en sus capacidades.
Para Allen la voluntad fue suficiente para romper las fronteras que tuvo en la
vida, y ese es su gran mérito. La música y el arte están al alcance de quien
está dispuesto a dar todo por sus sueños, incluso cuando no todas las partes de
su cuerpo están ahí para lograrlo. Eso es lo que enseñan Rick y su esposa con
su fundación Raven Drum Fundation en
donde ayudan a niños minusválidos a superar sus limitaciones. Allen no solo ha
marcado tendencias musicales y grandes conciertos; ahora deja huella en las
vidas de quienes ven en él a un ser cuyo compromiso consigo mismo demostró que
no hay barreras tan grandes que no se puedan vencer con un buen ritmo y una
voluntad implacable.
Juan
Hernany Romero C.


