lunes, 25 de septiembre de 2017

El brazo de la voluntad


Tenía ventiún años cuando pasó. Había dejado sus estudios para lograr su sueño, y ya lo estaba cumpliendo. Acababa de grabar un prometedor disco y la fama lo rondaba con los ojos del éxito y el estrellato. Era 31 de diciembre de 1984 cuando Rick Allen conducía su coche hacia Sheffield para pasar el año nuevo con su familia. Un Alfa Romeo pasó, de manera muy osada, por su lado, y Rick quiso seguir el juego; la velocidad que llevaba le impidió controlar el Chevrolet Corvette que conducía y salió despedido de su automóvil, resultando gravemente herido en su brazo izquierdo. Allen quedó en shock y gritaba desesperadamente pidiendo auxilio. El cuadro era dramático, porque su novia, que venía con él, no estaba menos grave, y se encontraban en medio de la carretera sin muchas posibilidades de recibir ayuda.

Una transeúnte, que resultó ser enfermera, los socorrió. Cuando Allen fue llevado al hospital, los médicos lograron recomponer su brazo, pero la dicha no duraría demasiado, pues una infección devastadora terminaría por obligar a los médicos a amputarle el brazo a Rick. Fueron al menos tres semanas en el hospital para que el joven baterista de Def Leppard pudiera volver a casa. Se sabe que pasaba todo el día escuchando canciones en su walkman y que no paraba de pensar en el futuro de su carrera musical. Para ese momento, el viaje que la banda tenía programado en Brasil ya estaba cancelado y no podían pensar en grabar otro álbum. Para entonces, el éxito de Pyromania, lanzado a principios de ese año, los ponía como una de las bandas de heavy metal más elogiadas del momento, comprometiéndolos con un público fiel y entusiasta.

Jeff Rich, baterista de la agrupación Status Quo, acompañó a Rick en su difícil proceso de recuperación, y lo motivó a retomar su carrera. Discutieron, pensaron, hablaron, y llegaron a la conclusión de que Allen podría volver pronto a los escenarios. Para ello, propusieron el diseño de un kit especial que le permitiera a Allen tocar con una sola mano, dándole mayor actividad a sus pies, y así lograr las mismas velocidades rítmicas sin perder un ápice de su destreza en las percusiones.

La empresa fabricante de baterías electrónicas Simmons diseñó un kit especial para Allen y los resultados fueron asombrosos. Rick tuvo que trabajar muy duro y durante varias horas para acoplarse a su instrumento; sus compañeros de grupo no lo desampararon y le dieron el soporte necesario para que pudiera lograr su objetivo en el menor tiempo posible. Cuando Allen se sintió preparado, invitó a todos sus compañeros de banda e interpretó frente a ellos en clásico “When the Levee Breaks” de la mítica agrupación Led Zeppelin.

El sistema que ideó Simmons para la batería de Allen consistía en ubicar los toms principales al frente y al lado derecho del músico, y varios pedales sintetizadores a su izquierda, para que los tocara con el pie. Los pedales emulaban los sonidos de los timbales y la caja, aspecto que le proporcionó a Rick la posibilidad de tocar un conjunto completo de batería tan solo con su brazo derecho y su pie izquierdo.

Dos años después de su accidente y posterior proceso de recuperación, Allen volvió a los escenarios. Lo hizo en el festival “Monsters of Rock” de 1986 a la vez que estrenaba con su banda un nuevo disco, Hysteria, editado en 1987. Def Leppard era ya una leyenda y su arrollador éxito en el Reino Unido les dio el suficiente prestigio para ser reconocidos mundialmente.

Alguna vez, tertuliando con otros fanáticos del rock, llegamos al tema de los músicos que se han suicidado. Unos estaban a favor (defendían la libertad de acabar con la vida propia) y otros, sin estar en contra, decían que el suicidio no era el mejor ejemplo que se pudiera dar, y menos en un contexto como el rock, en donde más allá de la música, hay una filosofía basada en la afirmación de la vida y la existencia. Mucho se dijo y a nada se llegó, pero comentamos el caso de Allen, y la única conclusión que sacamos es que él encarna el verdadero espíritu del rock porque, ¿cómo es que uno pierde un brazo y pretende seguir tocando la batería de forma profesional? Para entenderlo hay que ponerse en los zapatos de Rick y ni así se puede entender. Allen fue más allá, se optimizó como ser humano y se quitó cualquier estigma de “artista discapacitado” o cualquier otra etiqueta por el estilo.

No cabe duda de que Rick Allen es un referente fundamental para todos aquellos que tengan aspiraciones artísticas y no confían lo suficiente en sus capacidades. Para Allen la voluntad fue suficiente para romper las fronteras que tuvo en la vida, y ese es su gran mérito. La música y el arte están al alcance de quien está dispuesto a dar todo por sus sueños, incluso cuando no todas las partes de su cuerpo están ahí para lograrlo. Eso es lo que enseñan Rick y su esposa con su fundación Raven Drum Fundation en donde ayudan a niños minusválidos a superar sus limitaciones. Allen no solo ha marcado tendencias musicales y grandes conciertos; ahora deja huella en las vidas de quienes ven en él a un ser cuyo compromiso consigo mismo demostró que no hay barreras tan grandes que no se puedan vencer con un buen ritmo y una voluntad implacable.

Juan Hernany Romero C.


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