lunes, 4 de septiembre de 2017

Una semana de infarto


Pocas semanas hay en Colombia como esta. El lunes, muy temprano, el presidente Santos anuncia el cese al fuego bilateral con el ELN como primer gran avance de las negociaciones en Quito, Ecuador. El martes tendremos a la selección Colombia enfrentando a su rival eterno y apasionado, Brasil, en el marco de las eliminatorias al mundial del Rusia 2018. Y del miércoles en adelante tendremos a Bergoglio en su viaje apostólico en Bogotá, Medellín, Villavicencio y Cartagena. ¿Así, o más trajinado?

Bueno, lo del ELN ya lo dijeron esta mañana, y lo de Francisco es hasta el miércoles. Hablemos entonces de la selección.

Bajo el inclemente sol de Barranquilla y el sopor que sale del fondo del estadio Metropolitano, el seleccionado nacional estará jugando un partido determinante para clasificar al mundial. Tiene como ventaja hacerlo como local, pero con Brasil nunca se sabe. Valga decir que es muy característico del combinado tricolor jugar en grande cuando lo hace contra grandes, y ceder su magnífico juego cuando se enfrenta a equipos sin tanto renombre. No sé muy bien porqué lo hace, pero siempre ocurre lo mismo.

Lo anterior, en este caso, es positivo, porque Brasil es el mejor equipo del continente y uno de los favoritos para ganar el mundial. Además este será uno de esos partidos especiales en donde la tensión brota a flor de piel y las emociones se extienden más allá del pitido final. No cabe duda de que este es uno de los encuentros más esperados de la fecha y el más entretenido de todos. Se ha convertido, indudablemente, en un clásico.

Ya queda muy poco para que culmine la etapa clasificatoria de las selecciones al mundial, y aun así la tabla sigue muy abierta y casi todos tienen posibilidades. Colombia va de segundo, pero tiene apenas cuatro puntos más que Perú, que va de sexto y es, de momento, el primer eliminado. El partido con Brasil, sin duda, será muy complicado y no resulta sensato predecir una victoria del conjunto colombiano. Sin embargo, sabemos que la selección tiene con qué, y si aprovecha las oportunidades puede adelantársele en el marcador al equipo de Neymar.

Desde el inicio de las eliminatorias al mundial hemos visto a un equipo compacto, con una gran flexibilidad y capacidad de adaptación a las condiciones de cada encuentro deportivo. Esta vez, en Barranquilla, el equipo de Pékerman será el protagonista de uno de los partidos más prometedores en la historia de la selección nacional, con la esperanza de vencer a uno de los rivales más directos e intimidantes desde todos los puntos de vista, también con un equipo compacto y una interesante distribución de sus jugadores.

Si la selección Colombia gana quedará a un solo paso para entrar en la fiesta más grande de fútbol en el mundo, y seguir dejando huella en la memoria de los hinchas que fecha a fecha demuestran su pasión y compromiso con un equipo que da grandes sorpresas y sale lleno de optimismo a la cancha.
Una victoria del combinado tricolor significaría para este país una de las semanas más agitadas en toda su historia. Pues bien, que eso se defina en el cásico suramericano de la fecha, y que sea este juego en sus noventa minutos el más emocionante y divertido de la jornada.

Juan Hernany Romero C.



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